El horóscopo chino: milenario y actual

Mencionar el horóscopo chino es internarnos 5000 años en el pasado. Proviene de una tradición muy antigua, imbuida en filosofía y misticismo. Existe una tradición que narra la historia de Buda convocando a los animales de la tierra a un banquete, de los cuales solo 12 acudieron a su llamado; a partir de entonces fueron premiados llegando a ser, cada uno de ellos uno de los doce signos del zodiaco chino.

Concepción y asociación de los elementos con los signos

En el astral chino, las constelaciones son concebidas de manera propia, diferente a como se conocen en occidente. Diferente también es la manera en que opera el zodiaco chino, cada signo está asociado a uno de los cinco elementos (agua, madera, fuego, metal y tierra), que a su vez están asociados, cada uno, a uno de los cinco primeros planetas, sin contar la tierra (agua-Mercurio, madera-Júpiter, fuego-Marte, metal-Venus, tierra-Saturno).

Las asociaciones no terminan aquí pues también tienen que ver con los cuatro puntos cardinales, los colores y al ying y el yang. Los ciclos del zodiaco chino duran 60 años. Dentro de este lapso de tiempo se repiten 5 veces los animales característicos que componen el zodiaco chino. El 19 de febrero de 2015 comenzó a operar el signo de la Cabra y el 7 de febrero de 2016 el del Mono.

Detalle abreviado de las características de cada signo

De manera similar a como ocurre con los signos zodiacales de occidente, cada uno de los signos chinos posee características especiales expresadas en personalidades particulares. El signo de una persona estará determinado por el momento de su nacimiento. Veremos aquí un resumen de los primeros seis animales representativos.

La rata: sinónimo de astucia, de agilidad mental y prudencia. Está asociado a la abundancia, ya que es de los que saben encontrar los caminos fáciles para obtener riquezas. No suele mostrar las herramientas de las que se vale para alcanzar sus objetivos, es agradable y carismático. Muy ambicioso y con capacidad de lucha; generoso con aquellos que le importan.

El buey: aquello que obtiene lo gana con su trabajo, paciencia y constancia. Es de los que asumen responsabilidades y perseveran sin emitir un solo quejido. Avanza emitiendo un aura de paz y serenidad, en su entorno se genera un ambiente armonioso. Es sólido en sus principios morales, muy afanoso pero carente de imaginación y elementos fantasiosos en su vida.

El tigre: está siempre en búsqueda de aventuras, de experiencias todavía no vividas, de situaciones estimulantes. Gustan de mantenerse activos, a la caza de cualquier oportunidad; son rápidos y osados. Cuidan de su apariencia y ejercen influencia sobre los demás, no pasan desapercibidos dondequiera que vayan.

El conejo: son personas de tipo reservado, sin impulsos a arriesgar lo que tienen. Si han adquirido una buena posición tratarán de mantenerla sin adquirir mayores compromisos. Alcanza la felicidad en un ambiente hogareño donde prevalezca la armonía. Es hospitalario y atento, muy disciplinado, justo y gentil. Fija su atención en los detalles que adornan la vida de los otros.

El dragón: es el signo de los grandes gobernantes, de los poderosos y ostentadores de riqueza. Gozan de una buena estrella, aparecen en el momento preciso en que un acontecimiento favorable está teniendo lugar. Muy enérgicos e inteligentes. Los obstáculos y distracciones no los apartan de sus metas, avanzan con descaro hacia lo que quieren.

La serpiente: elegantes y de movimientos encantadores. Escurridizos y discretos; actúan en silencio, sin levantar sospechas. Reconocen las oportunidades cuando las encuentran. Gustan de la buena vida, la buena bebida, la buena comida, las joyas, el arte y el confort. No son superfluos y prefieren conversaciones profundas. Capaz de controlar su ira y actuar con razón.

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